En la ausencia del sentir, busco la distancia de mi cuerpo y de mis huesos...
Busco la tolerancia del estar conmigo misma y camino una vez más por mis venas acompañada de mi fiel locura que me permite divagar en mis sueños, esos sueños vacíos tan eternos de lealtad, tan eternos de recuerdos, complicados, rotos, amorosos...
De pronto apareces tú y me pierdo en tu mirada, esa que venía de lejos, pero la sentí tan mía...
Esa mirada que logró domar mis miedos, por un instante... por una vida...
Y caigo en el juego confuso de tus besos, de los míos, recorren tus manos pálidas un cuerpo inerte que empieza a sollozar y voy cayendo entre preguntas, voy cayendo entre tus dedos que dibujan una historia en ese instante, me encuentro con tu lengua precisa y callada y pierdo sin resistencia la batalla a lo prohibido.
De pronto despierto y veo que todo sigue igual que fue un sueño hermoso pero sueño al fin...









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