Por: Verónica Omaña Cruz
En un principio, la ciencia
intentó buscar una función en el fenómeno del llanto, algo que justificara que
el organismo reaccionara de esa manera ante determinadas emociones, así como
otras reacciones innatas en el ser humano se explican porque cumplen una
determinada función biológica, pero las funciones
del llanto o su
origen aún hoy en día no han sido completamente determinados.
Las teorías van desde lo más
simple, como las que sostienen que es una simple reacción
física al dolor, hasta otras más complejas que vinculan el
fenómeno a un tipo de comunicación
no verbal que
intenta describir un determinado estado de ánimo (particularmente uno en el que
se intenta llamar la atención o solicitar la ayuda de otros), o a un propósito
bioquímico de eliminación de toxinas del cuerpo y liberar el estrés.
Estas últimas teorías han
ganado terreno, ya que aportan una explicación más plausible también teniendo
en cuenta que el llanto se produce incluso causado por emociones opuestas
-aunque siempre son emociones intensas- tales como la alegría o la tristeza, y
que el llanto representa una válvula de escape a la
experimentación de esas emociones*
Sin embargo este sentimiento,
esta reacción química de nuestro cuerpo parece no ser aceptada en nuestra
sociedad.
Es triste saber que en nuestro
siglo con todos los avances tecnológicos, con nuestra historia del arte, con la
vida política actual, con los movimientos activistas aun haya un estigma para
el llanto.
En el caso de los hombres según
muchas personas y culturas de educación representa debilidad, poca hombría,
cobardía, etc. De esta forma desde que son niños se les inculca que los hombres
no lloran…
En las mujeres por el contrario
se les inculca que es normal que lloren, que las mujeres de todo lloramos, que
es algo natural, una mujer que derrama lagrimas por dolor físico o por
emociones como tristeza, coraje, odio alegría, ansiedad o emoción es bien
vista, no hay problema si lo hace porque la debilidad solo es bien vista en las
mujeres.
Después de esta reflexión no
puedo evitar pensar que es muy injusta esta forma de educar a los niños que
tarde o tempano terminaran siendo los ciudadanos que tomen decisiones en este
país.
Sucede que le enseñamos a estos
niños algo equivocado, les decimos que no hay que mostrarse flexibles con sus
emociones, así que cuando un niños, joven u hombre tiene ganas de llorar se
tragan los sentimiento y le impiden a su corazón sentir la debilidad, el dolor
que parte y que hace que se aprendan cosas.
Estamos en una etapa en la que
nadie quiere sentir dolor, estamos educando niños con corazón de piedra, y esos
corazones se rompen con mayor facilidad, no están acostumbrados a ser estrujados,
a los apretones, a que lo tiren y lo pisen, no están acostumbrados a dejarse
mojar por las lagrimas.
Sucede que eso es justamente lo
que nos indica que estamos vivos, el dolor y los placeres, el problema es que
al cerrarse al dolor también se cierran a mostrar placer, sin quererlo aprenden
que mostrar mucho placer o alegría desbordada también es debilidad, y este es
otra carga social con la que tienen que vivir los hombres, es algo que los
vuelve limitados, incapaces de demostrar sentimientos, y nos es que no los
tengan, lo que sucede es que no tienen las tablas ni las herramientas para
saber cómo mostrarlos sin sentirse débiles, la debilidad también es una virtud
del ser humano, si fuéramos omnipotentes y completamente ajenos al dolor, no
seriamos humanos, los hombres tendríamos que comenzar con aceptar nuestra
condición como simples y viles mortales.
Para las mujeres es una carga
fuerte también por que por eso se alimenta el estigma social de que somos
débiles por naturaleza, que no hay remedio, que estamos destinadas a sufrir, a
darlo todo, ser sumisas y tolerar el dolor del parto pero somos tan débiles que
no soportaríamos nada más.
Se nos carga el peso de ser
fuertes para ser el pilar de las familias, pero con la debilidad suficiente
como para sufrir y llorar por todo, es incongruente.
Ni los hombres son
sobrenaturales sin sentimientos ni las mujeres somos lloronas y sometidas.
La esperanza es que con el paso
del tiempo hombres y mujeres noten que no por su condición de género están
obligados a ser de cierta forma, tendremos que aprender que los estereotipos
del cine, la radio, la televisión, las revistas, etc, no son mas que eso,
simples estereotipos de personas que son humanos y que son igual de vulnerables
que todos, se vale sentirse triste y llorarlo. Se vale sentirse feliz y
llorarlo, se vale sentir placer y expresarlo llorando gritando gimiendo, la
vida no espera, avanza a una velocidad tan impresionante que cuando te das
cuenta ya tienes años acumulados de sentimientos almacenados peleándose por
salir y ser libres en este mundo, no se está vivo si no se siente, todos
sentimos cosas, asi que solo es cuestión de darnos libertad, el gobierno
oprime, los estereotipos asustan y deprimen, la sociedad limita, la religión
ahorca, no seamos injustos con nosotros mismos hay que darnos un respiro y
amarnos tanto que todo lo demás no importe y solo seamos nosotros quienes
contemos.
Dice "El Puma" en una canción: TENGO DERECHO A SER FELIZ,
TIENES DERECHO A SER FELIZ.









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