Arq, Ricardo Mórtola Di Puglia, falleció en Guayaquil.
Ricardo Mórtola Di Puglia tenía una pasión, esa era el deporte y no por practicar alguna disciplina deportiva de forma profesional, sino porque desde su trinchera, su propio Estudio de Arquitectura, fue el protagonista de la construcción o readecuación de varios escenarios deportivos del país. El Monumental de Barcelona, el Capwell de Emelec, la Casa Blanca de Liga de Quito, el Reales Tamarindos de Portoviejo, Fedenador, el coliseo Huancavilca, el antiguo coliseo Granasa... La lista es larga pero lleva una sola firma: la de Mórtola.
Su valiosa obra generó que varios clubes del extranjero se interesen en sus innovadores y modernos diseños. Dueño de un sentido del humor inigualable, siempre aseguraba que a él no lo movía el dinero, pero que si veía un balón de fútbol sentía la inexplicable necesidad de patearlo. "Veo una pelota y me gusta patearla para ver qué pasa", dijo en el 2013 a Diario EXPRESO, en un perfil publicado en las páginas de Vivir.
En su juventud, fue dueño de El Rodeo, un bar con aires de 'western' a unos metros de la Víctor Emilio Estrada. Aseguraba que ese era el bar donde las mujeres comenzaron a tomar cerveza, el negocio que rompió el tabú de que era la bebida de las clases bajas. Sus más allegados afirmaron que también fue el local donde se hizo famoso por sus dotes al entonar rancheras.
Se caracterizaba por ser un soñador, y fue esa particularidad la que lo llevó a realizar la planeación y dirección arquitectónica de un sinnúmero de edificios habitacionales, de servicios públicos, urbanizaciones y de lotizaciones en el país. Mórtola, quien permaneció varios días internado en la Clínica Guayaquil, falleció ayer debido a una complicación tras una operación de pólipos, una protuberancia que se presenta en la superficie de una mucosa. Dejó este mundo sin ver cristalizada una ambiciosa obra que fue presentada en febrero del presente año: la ampliación a 40.000 personas del estadio Capwell, escenario que visitó muchas veces para ver jugar a su querido Emelec. Paz en su tumba.








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