Por: Ocelotzin
El larimar que me regalaste
cuelga pegado a mi pecho
Pero pesa en mí
como si llevase a cuestas un ancla
Quema como
hierro caliente.
Tus palabras
entraron en mis oídos
Viajaron al
cerebro para instalarse y no ser olvidadas
Mi corazón las recibió
y ahora las bombea como sangre que recorre mi cuerpo
Tus besos
dibujaron en mí un mapa
Este mapa solo tú
puedes usarlo sin perderte
Marca cada línea,
cada frontera, cada espacio lleno y vacío
Delimita cada
hueco que me hace brincar y fluir
Tus manos que
recorrieron mi cuerpo se quedaron con la esencia que transpiran mis poros
Arrancaron de mi
la libertad de rechazar tus mieles, tu ser.
Tomaron de mi
todo lo que había y se lo llevaron para después desecharlo
Tus escritos
vejaron mi alma, no son para mí pero los mueves y manipulas a tu antojo
Tu sinceridad
lacera en el estómago es más fuerte que la mentira pero la agradezco
Nuestra
distancia me ahoga, sé que no lo percibes pero duele
Tu olfato alerta
la tierra mojada, los recuerdos traen a tu cabeza su cara roja (sé que lo
disfrutas)
Mis recuerdos
refrescan en la piel, pues la noche fresca en Colima no se olvida
Y tu larimar me
pesa rico en el alma, yo he decidido cargar esta ancla
Yo he decidido
no ser nada en ti, ni siquiera una ilusión o un recuerdo de noches cálidas
El sonido de tu
dormir me hace soñar lejos de ti, no lo sabes pero TE AMO










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