Sarayaku calienta el momento político. Mete presión, a su modo, a un Gobierno que no admite, de momento, la postura asumida por la comunidad Kichwa, que la califica de "extremadamente grave" y de "atentar contra el Estado de Derecho". La nueva puja entre el Estado y esta nación indígena tiene algunas coincidencias con disputas anteriores. La decisión de dar albergue a Cléver Jiménez, Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa, sentenciados por la Corte de Justicia vuelve a enfrentarlos. El pulso que data desde mediados del 2000, con un origen distinto, se reedita.
El último enfrentamiento fue la demanda planteada por la comunidad por incursión de las Fuerzas Armadas, que terminó con un fallo favorable en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo de la OEA a la que pertenece precisamente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ha otorgado medidas cautelares a los tres sentenciados por injuria calumniosa contra el presidente de la República, Rafael Correa. Sarayacu, que en kichwa significa "río de maíz" (sara: maíz, yaku: agua, río) es una comunidad ubicada en la provincia de Pastaza, en la zona amazónica de Ecuador.
De allí son originarios, por ejemplo, Mónica Chuji, quien fuera secretaria de Comunicación del Gobierno de Correa y actualmente milita en la oposición. También de esta comunidad es oriundo Marlon Santi, expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), en cuya administración planteó una demanda contra el Estado por los problemas en los pueblos Tagaeri y Taromenane. El escenario actual ha sido planteado. Los representantes de la comunidad Sarayaku, liderados por José Gualinga, denunciaron que aeronaves de las Fuerzas Armadas han sobrevolado su territorio y que uniformados han entrado en la zona, por lo que se han declarado en situación de "alerta roja".
Ayer, en la cuenta oficial de la red social Twitter de las Fuerzas Armadas, según versión del general Luis Aníbal Garzón, jefe del Comando Conjunto, "se niega categóricamente que se esté haciendo operaciones en Sarayaku". "No se está haciendo sobrevuelos de aviones Supertucano sobre territorio Sarayaku", se escribió en un tuit por la tarde. Horas antes, el presidente Correa consideró ayer que esta situación podría suponer un "nefasto" precedente, pues podría repetirse en otros casos e imposibilitar la ejecución de condenas.
Sobre los dirigentes de Sarayaku, el mandatario dijo que su comportamiento es "simple politiquería" y consideró que pueden dañar a la patria por hacer daño al presidente del país. "Prácticamente tenemos una proclamación de un Estado soberano dentro del Ecuador, porque ellos se creen con la capacidad de desconocer una sentencia de un tribunal". Correa además, en el conversatorio con los medios de comunicación, en Quito, manifestó que con esta actitud "están provocando" y que si se produjera cualquier incidente violento, la responsabilidad sería de quienes "desafiaron de manera audaz el Estado de Derecho y de estos tres fugitivos que en lugar de enfrentar sus responsabilidades exponen a esa comunidad, utilizando a malos dirigentes que están politizados".








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