Las tres de la mañana marcaba mi reloj, cuando desperté…
Una vez más los sueños eran demasiado buenos para seguirlos en las sombras.
Caliente, húmeda, sonrojada, jadeante, excitada y sola…
Mientras me quitaba la ropa para tomar un baño frío, recordé tu calor y tu sabor.
Tu compañía llena todos mis espacios, estremece mis paredes y me alimenta de poco en poco, cortando mi respiración.
Recuerdo esa primera sensación cuando me besas y estamos solos, mi pulso se acelera, mi sexo humedece, mis ojos se encienden, mi necesidad de sentir tu sexo ardiente dentro de mí me hace gemir y a este paso generalmente aun no me has quitado la ropa.
Por fin, desnuda avanzando hacia ti con la seguridad de que te he escogido a ti por llenarme, por enseñarme a amarte, por explotar mis sensaciones, es entonces cuando tus dedos me hacen temblar, suspiro fuerte, quiero probar las mieles de tu sexo, tu pene entra perfecto en mi boca, sentirte excitado me embelesa, y quiero más, quiero sentirte gotear en mi lengua, quiero escuchar tus gemidos ahogados, tu placer me excita.
Mi mente se llena cuando nos recuerdo, así amándonos tanto y tu subiendo en mí, entrando lento en mi vagina, mis ojos encendiéndose más y tu cara llena de placer y amor, la fricción, la velocidad, las pausas cada palabra, todo me eleva al cielo.
Esta experiencia se repite todas las noches desde que salí contigo aquella tarde maravillosa, en la que ya temblaba cuando te bese por primera vez.
Me baño tocándome, susurrando tu nombre, me introduzco los dedos en el sexo, siento mi vagina caliente inflamada queriendo recibirte.
Regreso a mi cama he intento dormir para poder soñar contigo.
Me consumo cada noche queriendo besarte y amarte hasta caer rendidos…
TE AMO









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