Por Maya Cerdeira Take
En occidente, al género masculino se le
asocian características como la fuerza y la rudeza, mientras que al femenino se
asocia la sensibilidad y la perspicacia. Pero la ambigüedad de género
representa un tabú, porque “jugar con la identidad humana desafía nuestra
percepción de quiénes somos”.
En Estados Unidos, es relativamente común el cambio de
sexo mediante cirugías y terapia hormonal; tal es el caso de Lauri, quien era
una mujer y hoy posee un aspecto extremadamente masculino, es legalmente un
hombre y al igual que su amigo Ian se siente muy cómodo con su nuevo cuerpo;
también está el caso de Jamie, quien fue mujer durante 30 años y hoy es un
hombre casado con una mujer; y por último, Linda, quien antes de transformarse
en mujer –cosa que deseaba desde que tenía 5 años- estuvo casado y tuvo hijos;
y su pareja Bill, quien también desea convertirse en mujer, lo cual representa
un problema para su relación, ya que tras la terapia hormonal, a Linda ahora
sólo le atraen los hombres. Por cierto, Linda, cuando era “él”, mencionó que
siempre había sido homosexual, porque le atraían las mujeres, eso quiere decir
que basó su preferencia sexual no en su sexo biológico como acostumbramos, sino
en su identidad sexual, y eso me pareció algo confuso, pero creo que también es
correcto.
Para Ian (quien usó hormonas), simplemente atravesó
por una experiencia diferente para alcanzar su masculinidad. Linda opina que no
somos “hombres” o “mujeres” sino que hay un espectro, en esto coincido
ampliamente, yo creo que en ningún caso las cosas son “blancas” o “negras”.
Bill dice que “no es una elección, sino algo fisiológico y psicológico que
sucede al nacer” –en este punto puede haber distintos puntos de vista-, y Jamie
dijo una muy buena frase y muy real: “no hay una forma correcta de hacer las
cosas… hay muchas formas de ser humanos”.
La Cd. de Trinidad, es considerada la capital mundial
del cambio de sexo, y ahí encontramos a Marcy (antes Marc), quien además de
haber hecho su transformación, ahora se dedica a operar para transformar a
otras personas, y afirma que no conoce otra operación que produzca más
felicidad a las personas.
En Bangkok, Tailandia, existe un grupo grande de
personas (más de 300 000), llamadas “Catoi”, quienes son hombres transexuales,
la mayoría son rechazados por la sociedad y por sus familias, ya que según el
budismo, ellos no “traen un buen Karma”, esto es un grave problema de causas
sociales, ya que debido a ese rechazo, muchos se ven impulsados al suicidio. La
excepción es “NanTung”, un muchacho con apariencia un tanto femenina que
participaba en un deporte llamado Mui tai, que es una mezcla entre box y artes
marciales, al ganar todas las batallas ganó aceptación y respeto, que conserva
aún ahora que dejó el deporte, se convirtió en mujer y adoptó a una niña; él
dice: “antes sentía que era una mujer en el cuerpo de un hombre, pero ahora hay
completa armonía”, y está feliz; el hecho de que adoptara una niña habla de que
en Tailandia están bastante avanzadas las leyes para la adopción de menores,
porque no se mencionó que tuviera una pareja, y además pasó por un cambio de
sexo, pero no ahondaré en este tema pues es muy extenso.
En la isla de Samoa, existe el grupo Fafafine, que
literalmente significa “como una mujer”, allí, donde la familia es más
importante que el individuo, en cada familia deciden cuál hijo será un
Fafafine, y los forman desde pequeños para vestirse y comportarse como niñas,
mas adelante la mayoría se dedican a dar espectáculos artísticos, y en ocasiones
hacen citas con los hombres de la comunidad para tener relaciones sexuales,
pero no son consideradas relaciones homosexuales, ya que como actúan
(hombre/mujer) se les identifica; es curioso
que mientras las mujeres de Samoa son recatadas, las Fafafine son
abiertamente sexuales. Otro aspecto importante es que se ha planteado la
posibilidad de que detrás de esta situación esté la explotación, debido a que
por sus cuerpos masculinos los Fafafine tienen bastante poder muscular para
realizar labores domésticas, lo cual puede ser factible, ya que no encuentro
alguna otra razón por la que unos padres –teniendo hijos e hijas-, desearan que
uno de sus hijos se comportase y aparentase ser una mujer. A pesar de que estas
personas no decidieron por si mismas sino que fueron “moldeadas”, se sienten a
gusto, por lo que se podría decir que la identidad de género es un constructo
social.
De forma general, opino que una persona puede sentir
subjetivamente una identidad de género distinta de sus características sexuales
o fisiológicas, yel cambio de sexo, en este caso por decisión personal, es
benéfico, es una manera de adaptarse al ambiente, estando en armonía el aspecto
psicológico y el fisiológico; quizás algún día pueda ser visto de forma más
positiva en las sociedades.
Vale mucho la pena tomar la conclusión del programa
“Tabú”, que me pareció magistral y concuerdo ampliamente con ella: “Nuestro género revela, define y separa
quienes somos como seres humanos y cómo interactuamos entre sí; ya sea la
anatomía, la cultura o nuestras mentes las que juegan el rol más grande al
decidir nuestro género, son la variedad y las diferencias entre las sociedades
del mundo las que nos revelan y nos recuerdan las diferentes formas que hay de
ser humanos”.









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