En una época como esta de revueltas religiosas y políticas
represoras, se juzgaba a un activista, que pregonaba diferentes formas de
vivir y relacionarse entre las personas, tenía reuniones en diversas
comunidades y se dejaba ver con prostitutas, enfermos y mendigos, leprosos y
blasfemos.
Como en toda historia activista los infiltrados no faltaron, los besos traicioneros y las copas envenenadas, hacían acto de presencia cual danza siniestra, los jueces y parte vestían sus mejores galas y degustaban manjares exóticos preparados para el festín, la clase política económica permeaban la situación, el César sabia ocupar su lugar de bufón.
Si suena como noticia nacional, es porque al paso de los siglos, la humanidad sigue siendo humana y nadie ha logrado la unidad entre las personas de buena fe, por que las de mala fe años nos llevan de adelanto.
Como en toda historia activista los infiltrados no faltaron, los besos traicioneros y las copas envenenadas, hacían acto de presencia cual danza siniestra, los jueces y parte vestían sus mejores galas y degustaban manjares exóticos preparados para el festín, la clase política económica permeaban la situación, el César sabia ocupar su lugar de bufón.
Si suena como noticia nacional, es porque al paso de los siglos, la humanidad sigue siendo humana y nadie ha logrado la unidad entre las personas de buena fe, por que las de mala fe años nos llevan de adelanto.
Bueno continuamos el relato, pues resulto que en el devenir
de la religión y la política entremezcladas abonando los intereses
económicos de cierta elite se decidió liberar al asesino y otorgar pena de
muerte al sujeto que de milagros vivía y sobrevivía en esa época.
Milagros como los de Nuestro amigo y compañero Edgar Sosa Meyemberg, activista que también enjuiciado, después de realizar su trabajo con la diversidad sexual, lo que más le apasionaba, fue privado de su libertad, torturado y ejecutado, sin juicio ni multitudes, a la sombra como se ejecutan esos crímenes de odio, compañero de batallas y guerras,
Milagros como los de Nuestro amigo y compañero Edgar Sosa Meyemberg, activista que también enjuiciado, después de realizar su trabajo con la diversidad sexual, lo que más le apasionaba, fue privado de su libertad, torturado y ejecutado, sin juicio ni multitudes, a la sombra como se ejecutan esos crímenes de odio, compañero de batallas y guerras,
ASESINADO con ese sello impune que dejan los
criminales protegidos con esa saña brutal que refleja la
guerra intestina del opresor, con los movimientos activistas que se callan a
fuerza de muerte, de desaparición y el lenguaje no verbal, osco del
ASESINATO.
Como hace siglos un activista es enjuiciado, bajo la lupa
del sistema religioso, político, económico, que desdeñoso e hipócrita, ignora
el hecho marinándolo en el lago sangriento que inunda nuestro país ¿qué
país? El tuyo, el mío, el de Edgar, el de las reformas, los feminicidios, los
periodistas sesionados, las balas, los activistas desaparecidos, torturados,
asesinados, secuestrados, este nuestro país de crimen odio y persecución
este mismo donde la semana santa deja su miércoles de ceniza, plagado de
lodo y su pascua que aún no termina permite que comencemos a bajar a nuestros
muertos de sus cruces.
Un día quizá tendremos sábado de GLORIA marchando en alguna
calle, enarbolando la bandera de arcoíris que ondea libertad. A la memoria de
Edgar Sosa Meyemberg, Mi pésame Ave de México.










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